{"id":91,"date":"2018-03-03T16:58:37","date_gmt":"2018-03-03T16:58:37","guid":{"rendered":"https:\/\/landofhope.org\/weblog\/?p=91"},"modified":"2025-03-07T23:40:36","modified_gmt":"2025-03-07T23:40:36","slug":"la-felicidad-como-asignatura-obligatoria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.landofhope.org\/weblog\/2018\/03\/03\/la-felicidad-como-asignatura-obligatoria\/","title":{"rendered":"LA FELICIDAD COMO ASIGNATURA OBLIGATORIA"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"titulo\">La felicidad como asignatura obligatoria<\/h1>\n<p>A mi entender, y por un raro ensalmo, la felicidad de uno est\u00e1 emparentada a la de otros, m\u00e1s que nada por aquello de la rivalidad ignominiosa al uso. De manera que si tenemos en cuenta el pundonor de algunos en igualarse a otros para conseguir el mismo grado de felicidad, nada de extra\u00f1o tiene que este objeto de deseo acabe siendo una meta tan ansiada como a veces inalcanzable.<\/p>\n<p>El dinero no da la felicidad. Bueno, a m\u00ed s\u00ed, pero es que yo soy muy raro \u2013que dec\u00eda un buen amigo- y a partir de ah\u00ed cada cual con sus propia escala de valores. Las escuelas hedonistas cl\u00e1sicas fueron escuelas socr\u00e1ticas, de manera que la b\u00fasqueda del placer en todos los \u00e1mbitos de la vida no es una leyenda urbana, es m\u00e1s, me atrever\u00eda a decir que hoy ya podr\u00edamos hablar de hedonismo posmoderno, exponente que no traiciona en quienes la consecuci\u00f3n de la felicidad se ha convertido en un fin en s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>El grado de j\u00fabilo, en muchos casos, viene guiado por el \u00e9xtasis de acaparar medios materiales, es decir, convertir tu h\u00e1bitat natural en una especie de almoneda. Consumo, luego existo, es la nueva religi\u00f3n. El ser humano, inoculado de biodiversidad consumista, llena su soledad y su aburrimiento a cambio de gastar lo que se gana, dicho de otra manera, se trabaja para tener dinero y se tiene dinero para consumir; lo que sucede es que esta variante de la ludopat\u00eda convierte a la persona en alguien extempor\u00e1neo capaz de confundir felicidad con otras realidades, renunciando as\u00ed a las cosas sencillas que brotan alrededor de uno mismo.<\/p>\n<p>Y no es por no querer ser feliz, que conste, pero quiz\u00e1s la felicidad en estado puro radique en saber aceptarse uno mismo como generador de una filosof\u00eda rica en antioxidantes an\u00edmicas. En estos momentos vivimos en una sociedad incapaz de premiar al bueno y de castigar al malo. Que a final de mes la n\u00f3mina no establece diferencias entre el trabajador eficiente y el vago contumaz. Que el sacrificio que soporta el ciudadano por aguantar el mercadeo de la clase pol\u00edtica resulta innoble; y, en definitiva, que la presi\u00f3n contributiva ejerce una purulencia capaz de quemar las entra\u00f1as y este humus, cr\u00e9anme, resta solvencia al ser humano para discernir la porci\u00f3n de felicidad a la que tiene derecho por ley natural.<\/p>\n<p>Nada de extra\u00f1o, por tanto, que a la felicidad se la festeje a la m\u00ednima; razones hay para ello merced al hast\u00edo inquisidor instalado en nuestro organismo por obra y gracia de tantas falsas promesas que nos alejan cada vez m\u00e1s de un futuro inalcanzable; las mismas razones que nos privar\u00e1n de un venerable presente en nada que nos estremezcamos con la pr\u00e9dica y la demagogia, pues a la vesania de quienes manejan el tim\u00f3n de este planeta les colma regalarnos pesadumbre, m\u00e1xime cuando ellos mismos nos advierten que la poblaci\u00f3n mundial necesitar\u00e1 un 30% m\u00e1s de alimentos en 2030, un 40% m\u00e1s de agua y un 50% m\u00e1s de energ\u00eda. Y no contentos con esto van y anuncian que el futuro de la humanidad pasa por colonizar otros planetas del sistema solar para establecer all\u00e1 el asentamiento en aras de preservar la especie.<\/p>\n<p>Que a pesar de todo hay motivos para ser felices, pues s\u00ed, pero siempre y cuando haya un rearme de valores. Sin ir m\u00e1s lejos en diversos colegios brit\u00e1nicos la felicidad es ya una asignatura. Se imparten clases de felicidad una hora a la semana en donde simplemente se trata de ense\u00f1ar al ni\u00f1o a vivir. No es este un asunto anecd\u00f3tico, se calcula que 220 millones de ni\u00f1os en el mundo padecen problemas de ansiedad y estados depresivos por carencia de emociones vitales. Sin duda, las necesidades derivadas de las emociones son tan importantes como el propio desarrollo intelectual, si es que con ello se alcanza la tan ansiada felicidad. Creo que merece la pena intentarlo, de lo contrario hasta la mism\u00edsima Santa Teresa de Jes\u00fas lo dijo: \u201cHe cometido el peor de los pecados, quise ser feliz\u201d<\/p>\n<p>Les advierto, no obstante, a veces la felicidad la tenemos tan pr\u00f3xima a nosotros mismos que no sabemos ni que existe.<\/p>\n<p><span class=\"nombre_firmante\">Juan Jos\u00e9 Vijuesca (<\/span>Escritor)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fuente:\u00a0https:\/\/www.elimparcial.es\/noticia\/149888\/opinion\/La-felicidad-como-asignatura-obligatoria.html<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La felicidad como asignatura obligatoria A mi entender, y por un raro ensalmo, la felicidad de uno est\u00e1 emparentada a la de otros, m\u00e1s que nada por aquello de la rivalidad ignominiosa al uso. 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