{"id":106,"date":"2018-03-08T17:07:37","date_gmt":"2018-03-08T17:07:37","guid":{"rendered":"https:\/\/landofhope.org\/weblog\/?p=106"},"modified":"2022-03-03T21:29:27","modified_gmt":"2022-03-03T21:29:27","slug":"problemas-psicologicos-del-hombre-en-la-sociedad-moderna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.landofhope.org\/weblog\/2018\/03\/08\/problemas-psicologicos-del-hombre-en-la-sociedad-moderna\/","title":{"rendered":"PROBLEMAS PSICOL\u00d3GICOS DEL SER HUMANO EN LA SOCIEDAD MODERNA"},"content":{"rendered":"<p><strong><u>PROBLEMAS PSICOL\u00d3GICOS DEL HOMBRE EN LA SOCIEDAD MODERNA <\/u><\/strong><strong><br \/>\n<\/strong><strong>por Erich Fromm<\/strong><\/p>\n<p><strong><em>La presente conferencia forma parte del libro \u00abEl humanismo como utop\u00eda real &#8211; La fe en el hombre\u00bb de Erich Fromm, recientemente publicado por Editorial Paid\u00f3s. Los escritos de este volumen &#8211; con el que concluye la publicaci\u00f3n de las obras p\u00f3stumas del autor- proceden de los \u00faltimos veinte a\u00f1os de la vida de su autor.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Est\u00e1 muy difundida en el mundo la idea de que todas las necesidades humanas quedar\u00edan satisfechas s\u00f3lo con que triunfasen los m\u00e9todos modernos de producci\u00f3n, adem\u00e1s de en Estados Unidos y Europa, finalmente en Hispanoam\u00e9rica, Asia y \u00c1frica. Seg\u00fan esta suposici\u00f3n, el hombre ser\u00eda feliz y tendr\u00eda una mente sana si tuviese lo suficiente para comer, largo tiempo de asueto y un constante aumento de la posibilidad de consumir.<\/p>\n<p>Sin embargo, cada vez se est\u00e1n levantando m\u00e1s voces que ponen en duda este optimismo tan ingenuo. \u00bfC\u00f3mo es que &#8211; se preguntan algunos observadores &#8211; los pa\u00edses m\u00e1s pr\u00f3speros y adelantados, como Suecia y Suiza, soportan las tasas m\u00e1s altas de suicidio y alcoholismo? \u00bfPor qu\u00e9 el pa\u00eds m\u00e1s rico del mundo, Estados Unidos, es la mejor muestra de que vivimos en la \u201cera de la angustia\u201d? \u00bfC\u00f3mo es que los pa\u00edses econ\u00f3micamente m\u00e1s desarrollados de la Tierra se amenazan unos a otros con la aniquilaci\u00f3n total y se amenazan, cada uno a s\u00ed mismo, con el suicidio total? \u00bfSer\u00e1 s\u00f3lo porque el industrialismo a\u00fan no ha alcanzado todos sus objetivos? El caso de Suecia parecer\u00eda contradecirlo. \u00bfO ser\u00e1 que hay algo intr\u00ednsecamente malo en el industrialismo, tal como se ha desarrollado en el r\u00e9gimen capitalista y en el sovi\u00e9tico?<\/p>\n<p>\u00bfD\u00f3nde estamos hoy? Pende sobre la humanidad el peligro de una guerra que lo destruir\u00eda todo, un peligro que no ha sido superado en absoluto por las indecisas tentativas que han hecho los gobiernos para evitarlo. Pero, aun si queda suficiente cordura a los representantes pol\u00edticos del hombre para poder evitar una guerra, la condici\u00f3n humana est\u00e1 muy lejos de haber cumplido las esperanzas que se abrigaron en los siglos XVI, XVII y XVIII.<\/p>\n<p>El car\u00e1cter del hombre ha sido moldeado por las exigencias de un mundo que \u00e9l mismo ha edificado con su mano.<\/p>\n<p>En los siglos XVIII y XIX, el car\u00e1cter social de la clase media se distingui\u00f3 por una poderosa tendencia a la explotaci\u00f3n de la mano de obra y a la acumulaci\u00f3n de capital. Era un car\u00e1cter determinado por la voluntad de explotar a los dem\u00e1s y de ahorrar las ganancias obtenidas para sacarles m\u00e1s beneficio. En el siglo XX, la orientaci\u00f3n caracterol\u00f3gica del hombre muestra una enajenaci\u00f3n considerable y una identificaci\u00f3n con los valores del mercado. Ciertamente, el hombre contempor\u00e1neo es pasivo durante la mayor parte de su asueto. Es el eterno consumidor: se embute bebida, comida, tabaco, turismo, conferencias, libros, pel\u00edculas&#8230;, todo lo consume, todo lo traga. El mundo es para \u00e9l un enorme objeto para satisfacer sus apetitos: una botella grande, una manzana grande, una teta grande&#8230;. Y el hombre ha llegado a ser el gran lactante, siempre a la espera de algo y siempre decepcionado.<\/p>\n<p>Y cuando no es consumidor, es mercader. Nuestro sistema econ\u00f3mico se centra en torno de la funci\u00f3n del mercado de determinar el valor de todas las mercanc\u00edas y de regular qu\u00e9 parte del producto social corresponder\u00e1 a cada uno. No son la fuerza ni la tradici\u00f3n, como en \u00e9pocas pasadas, ni el fraude ni la trampa, lo que dirige las actividades econ\u00f3micas del hombre. Su libertad es la de producir y vender. El d\u00eda de mercado es el d\u00eda del juicio sobre el \u00e9xito de sus esfuerzos. En el mercado no s\u00f3lo se ofrecen y venden mercanc\u00edas: tambi\u00e9n el trabajo se ha convertido en una mercanc\u00eda, que se vende en su propio mercado en las mismas condiciones de competencia leal. Pero el r\u00e9gimen del mercado se ha extendido allende la esfera econ\u00f3mica de las mercanc\u00edas y el trabajo. Tambi\u00e9n el hombre mismo se ha transformado en mercanc\u00eda y siente su vida como un capital que debe invertir provechosamente. Si lo consigue, es un \u201chombre de \u00e9xito\u201d, y su vida tiene sentido para \u00e9l; en caso contrario, es un \u201cfracasado\u201d. Su \u201cvalor\u201d estriba en su venalidad, no en sus cualidades humanas de amor y raz\u00f3n, ni en sus facultades art\u00edsticas. Por tanto, el sentido de su valor depende de factores ajenos: de su \u00e9xito, de c\u00f3mo lo juzgan los dem\u00e1s. Por tanto, depende de los dem\u00e1s, y su seguridad est\u00e1 en el conformismo, en no apartarse un cent\u00edmetro del reba\u00f1o.<\/p>\n<p>Sin embargo, no es s\u00f3lo el mercado lo que determina el car\u00e1cter del hombre moderno. Hay otro factor, estrechamente relacionado con la funci\u00f3n del mercado, que es el modo de producci\u00f3n industrial. Las empresas se hacen m\u00e1s y m\u00e1s grandes. Aumenta sin cesar el personal de estas empresas, el n\u00famero de obreros y administrativos. La propiedad se ha apartado de la direcci\u00f3n empresarial. Y los gigantes de la industria son manejados por una burocracia profesional m\u00e1s interesada por el buen funcionamiento y la expansi\u00f3n de su empresa que por el af\u00e1n personal de lucro.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 tipo de hombre, pues requiere nuestra sociedad para poder funcionar bien, sin roces? Necesita hombres con los que se pueda cooperar f\u00e1cilmente en grupos grandes, que quieran consumir cada vez m\u00e1s y que tengan gustos normalizados, f\u00e1ciles de prever e influir. Necesita hombres que se crean libres e independientes, no sometidos a ninguna autoridad, ni principio, ni moral, pero que est\u00e9n dispuestos a recibir \u00f3rdenes, que hagan lo que se espera de ellos y que encajen sin estridencias en la maquinaria social; hombres gobernables sin el empleo de la fuerza, obedientes sin jefes y empujados sin m\u00e1s meta que la de seguir en marcha, funcionar, continuar\u2026<\/p>\n<p>Este es el tipo de hombre que ha conseguido producir el industrialismo moderno: es un aut\u00f3mata, un hombre enajenado. Est\u00e1 enajenado en el sentido de que sus actos y sus energ\u00edas se han extra\u00eddo de \u00e9l: est\u00e1n por encima de \u00e9l y en contra suyo, lo gobiernan, en vez de ser \u00e9l quien los gobierne. Sus energ\u00edas vitales se han transformado en cosas e instituciones. Y estas cosas e instituciones se han convertido en \u00eddolos. No las siente como resultado de su propio esfuerzo, sino como algo que es independiente de \u00e9l, a lo que adora y a lo cual se somete. El hombre enajenado se arrodilla ante la obra de su mano. Estos \u00eddolos representan bajo forma enajenada sus energ\u00edas vitales. El hombre no se siente como due\u00f1o activo de sus energ\u00edas y riquezas, sino como una \u201ccosa\u201d empobrecida, dependiente de otras cosas externas a \u00e9l, a las que ha proyectado su sustancia vital.<\/p>\n<p>Los sentimientos sociales del hombre se proyectan al Estado. Como ciudadano, est\u00e1 dispuesto a dar hasta su vida por sus semejantes; como individuo particular, lo dirige una preocupaci\u00f3n ego\u00edsta por s\u00ed mismo. Como ha hecho del Estado la encarnaci\u00f3n de sus sentimientos sociales, adora el Estado y sus s\u00edmbolos. Proyecta en sus jefes su sentido de poder, sabidur\u00eda y valor, y adora estos jefes como sus \u00eddolos.<\/p>\n<p>En cuanto obrero, auxiliar o directivo, el hombre moderno est\u00e1 enajenado de su trabajo. El obrero ha llegado a ser un \u00e1tomo econ\u00f3mico que baila al son de una direcci\u00f3n automatizada.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n est\u00e1 enajenado el consumo. Consumimos m\u00e1s por los anuncios que por nuestras necesidades reales, por nuestro paladar, ojos u o\u00eddos. La enajenaci\u00f3n y la futilidad del trabajo tienen como consecuencia el anhelo de una pereza total. El hombre odia su vida laboral porque le hace sentirse preso y estafador.<\/p>\n<p>Esta tendencia se refuerza por el tipo de consumo necesario para la expansi\u00f3n del mercado interior, y que conduce al principio tan conc\u00edsamente formulado por Aldous Huxley en su libro \u201cUn mundo feliz\u201d (1946): una de las consignas principales que se inculcan desde la ni\u00f1ez es: \u201cNo dejes para ma\u00f1ana la diversi\u00f3n que puedas tener hoy\u201d. Porque si yo no aplazo la satisfacci\u00f3n de mi deseo (y me han condicionado a desear \u00fanicamente lo que puedo obtener), no padecer\u00e9 conflictos ni dudas, no habr\u00e9 de tomar ninguna decisi\u00f3n, nunca estar\u00e9 solo conmigo mismo, porque siempre estoy ocupado&#8230; trabajando o divirti\u00e9ndome. No me har\u00e1 falta darme cuenta de m\u00ed mismo, no tendr\u00e9 que hacerme consciente del yo que yo soy, porque el consumo me absorbe sin cesar. Yo no soy m\u00e1s que un sistema de deseos y satisfacciones. Tengo que trabajar para poder cumplir mis deseos, y estos deseos son los que orienta y estimula constantemente la maquinaria econ\u00f3mica<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, en las sociedades industriales m\u00e1s desarrolladas, el hombre est\u00e1 cada vez m\u00e1s enamorado de los aparatos t\u00e9cnicos que de la vida y de los seres vivientes. Para muchos un nuevo coche deportivo es m\u00e1s atractivo que una mujer. Al inter\u00e9s por la vida y lo org\u00e1nico sustituye el inter\u00e9s por lo t\u00e9cnico y lo org\u00e1nico. Como consecuencia, el hombre se vuelve indiferente a la vida y siente m\u00e1s orgullo por haber inventado los coches y las armas at\u00f3micas que aversi\u00f3n e indignaci\u00f3n porque se est\u00e9 considerando la posibilidad de eliminar toda vida.<\/p>\n<p>Ciertas consecuencias de esta situaci\u00f3n son importantes para el psiquiatra. El hombre convertido en cosa est\u00e1 angustiado, carece de fe y de convicciones y tiene poca capacidad de amar. Y escapa al vano ajetreo, al alcoholismo, a una extremada promiscuidad sexual y a s\u00edntomas psicosom\u00e1ticos de todas clases que explica mejor la teor\u00eda de la tensi\u00f3n (estr\u00e9s).<\/p>\n<p>Como consecuencia parad\u00f3jica, las sociedades m\u00e1s pr\u00f3speras resultan ser las m\u00e1s enfermas y el progreso de la medicina queda compensado por el gran aumento de toda clase de enfermedades ps\u00edquicas y psicosom\u00e1ticas.<\/p>\n<p>Con esto no quiero decir que la industrializaci\u00f3n en cuanto tal sea inconveniente. Por el contrario, sin ella el g\u00e9nero humano no lograr\u00e1 las bases materiales necesarias para una vida humana digna significativa. La cuesti\u00f3n es qu\u00e9 forma tenga el sistema industrial: la del industrialismo burocr\u00e1tico, en el que el individuo se convierte en un peque\u00f1o e insignificante engranaje de la maquinaria social; o la del industrialismo human\u00edstico, en el que la enajenaci\u00f3n y la sensaci\u00f3n de impotencia quedan vencidas por la participaci\u00f3n activa y responsable del individuo en la vida econ\u00f3mica y social.<\/p>\n<p>La producci\u00f3n econ\u00f3mica no debe ser un fin en s\u00ed mismo, sino solamente un medio para una vida humanamente m\u00e1s rica. Ser\u00e1 una sociedad en la que el hombre ser\u00e1 mucho, no una sociedad en la que el hombre tendr\u00e1 mucho, o consumir\u00e1 mucho. Habr\u00e1 de crear las condiciones para el hombre productivo, no para el Homo consumens ni para el Homo technicus, el hombre rodeado de artilugios.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PROBLEMAS PSICOL\u00d3GICOS DEL HOMBRE EN LA SOCIEDAD MODERNA por Erich Fromm La presente conferencia forma parte del libro \u00abEl humanismo como utop\u00eda real &#8211; La fe en el hombre\u00bb de Erich Fromm, recientemente publicado por Editorial Paid\u00f3s. 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